¿Qué es la hepatitis B?

Hepatitis B – síntomas, transmisión, protección y tratamiento

La hepatitis B es una enfermedad vírica muy contagiosa que ataca al hígado y es una de las infecciones más frecuentes en todo el mundo. La enfermedad puede ser aguda y curarse en pocos meses, o bien volverse crónica y causar daños hepáticos a largo plazo.

La buena noticia es que existe una vacuna eficaz contra la hepatitis B que ofrece protección a largo plazo. Sin embargo, las relaciones sexuales seguras y las medidas de higiene también son fundamentales para prevenir el contagio.

Dado que, en muchos casos, la hepatitis B pasa desapercibida o comienza con síntomas inespecíficos, es importante conocer las vías de transmisión, los síntomas y las medidas de protección.

Para obtener información completa sobre las infecciones de transmisión sexual y las medidas de protección, vale la pena echar un vistazo a nuestro resumen detallado.

Vías de transmisión de la hepatitis B: ¿cómo se contrae?

La hepatitis B está causada por el virus de la hepatitis B (VHB) y se transmite principalmente a través de la sangre y otros fluidos corporales. La infección suele pasar desapercibida, ya que el virus es infeccioso incluso en cantidades mínimas.

¿Cómo se transmite la hepatitis B?

La hepatitis B se transmite a través del virus de la hepatitis B (VHB) y es muy contagiosa. La infección se produce principalmente a través del contacto con sangre y otros fluidos corporales, y basta con cantidades mínimas para transmitir el virus. Las vías de transmisión más frecuentes son las relaciones sexuales sin protección y el contacto directo con sangre.

  • Relaciones sexuales sin protección – el sexo vaginal, anal y oral sin preservativo son las vías de transmisión más frecuentes.
  • Contacto con sangre – agujas compartidas (por ejemplo, en el consumo de drogas), agujas de piercing o tatuaje sucias o instrumentos médicos no esterilizados.
  • Transmisión de madre a hijo – durante el parto, una madre infectada puede transmitir el virus a su bebé.
  • Fluidos corporales – la infección también es posible a través de la saliva, las lágrimas y el semen, especialmente en caso de heridas abiertas o contacto con las mucosas.

¿Con qué rapidez se contrae la hepatitis B?

El virus de la hepatitis B es una de las enfermedades víricas más contagiosas del mundo y hasta 100 veces más infeccioso que el VIH. Incluso las cantidades más pequeñas de sangre infectada u otros fluidos corporales son suficientes para causar la infección. El riesgo de infección es especialmente alto en el caso de relaciones sexuales sin protección, agujas compartidas o contacto directo con la sangre.

El periodo de incubación de la hepatitis B, es decir, el tiempo que transcurre entre el contagio y la aparición de los primeros síntomas, es de entre 30 y 180 días, aunque la mayoría de las infecciones muestran los primeros signos al cabo de unos 75 días.

¿Se puede contraer la hepatitis B en el baño?

No, es extremadamente improbable contagiarse a través de los asientos del inodoro, los pomos de las puertas o los objetos de uso común. La hepatitis B requiere contacto directo con sangre o fluidos corporales infecciosos para transmitirse.

Sin embargo, la hepatitis B puede transmitirse indirectamente en determinadas situaciones, si la sangre infectada entra en contacto con heridas abiertas o mucosas. Por lo tanto, se debe tener cuidado de no compartir artículos de higiene personal como maquinillas de afeitar, cepillos de dientes o tijeras de uñas, ya que pueden estar contaminados con pequeñas trazas de sangre.

Síntomas de la hepatitis B: ¿aguda o crónica?

La hepatitis B puede presentarse en dos formas diferentes: aguda o crónica. En la mayoría de los casos, la infección se cura por sí sola en los adultos, pero en una pequeña parte de los afectados, el virus permanece en el organismo y puede causar daños hepáticos a largo plazo. Especialmente traicionero: muchas infecciones son asintomáticas o se confunden con otra enfermedad.

Hepatitis B aguda

El periodo de incubación, es decir, el tiempo que transcurre desde el contagio hasta la aparición de los primeros síntomas, es de 30 a 180 días, con una media de unos 75 días. No todas las personas desarrollan síntomas, pero cuando aparecen, suelen parecerse a los de la gripe o a los de una enfermedad gastrointestinal.

Síntomas típicos de la hepatitis B aguda:


  • Cansancio, náuseas y pérdida de apetito – el malestar general y el agotamiento son los primeros síntomas más frecuentes.
  • Dolor abdominal – el dolor puede aparecer especialmente en la parte superior derecha del abdomen, donde se encuentra el hígado.
  • Coloración amarillenta de la piel y los ojos (ictericia) – debido a una alteración de la función hepática, la bilirrubina puede acumularse en el organismo y provocar una coloración amarillenta de la piel y los ojos.
  • Orina oscura y heces claras – otro signo de problemas hepáticos.
  • Dolores articulares o síntomas similares a los de la gripe – algunas personas afectadas sufren dolores musculares, fiebre o escalofríos.

En muchos casos, la hepatitis B aguda remite por sí sola en pocas semanas o meses sin causar daños permanentes.

Hepatitis B crónica: el peligro silencioso

En aproximadamente el 5-10 % de los adultos, la hepatitis B se vuelve crónica, lo que significa que el virus permanece en el organismo de forma permanente. Los recién nacidos y los niños pequeños que se infectan durante el parto corren un riesgo especial: en hasta el 90 % de los casos, la infección se convierte en una enfermedad crónica.

El problema: la hepatitis B crónica suele pasar desapercibida durante años, ya que muchas personas afectadas no presentan síntomas claros. Solo cuando el hígado ha sufrido daños durante un periodo prolongado aparecen los síntomas.

Consecuencias a largo plazo de la hepatitis B crónica:

  • Inflamación del hígado (hepatitis) – la inflamación prolongada puede afectar al funcionamiento del hígado.
  • Cirrosis hepática (encogimiento del hígado) – debido a la formación de cicatrices, el hígado pierde gradualmente su capacidad para filtrar toxinas.
  • Mayor riesgo de cáncer de hígado – la inflamación hepática prolongada aumenta la probabilidad de que se desarrollen tumores malignos.

Prevención de la hepatitis B: protección mediante vacunación y prácticas sexuales seguras

Dado que la hepatitis B es muy contagiosa, las medidas de protección son fundamentales para prevenir la infección.

Vacunación contra la hepatitis B: la mejor protección

La vacuna contra la hepatitis B es la protección más eficaz contra la infección y en muchos países ya se recomienda administrarla en la infancia.


  • Alta eficacia protectora – tras tres dosis de vacuna, se obtiene una protección a largo plazo superior al 95 %.
  • Especialmente importante para los grupos de riesgo – las personas con parejas sexuales frecuentes, el personal médico o las personas en contacto estrecho con personas infectadas deben vacunarse.
  • ¿Es necesario un refuerzo? – en la mayoría de los casos, la protección de la vacuna dura toda la vida, solo en casos excepcionales es necesario un refuerzo.

Efectos secundarios de la vacuna contra la hepatitis B: la vacuna es segura y bien tolerada. En ocasiones, pueden producirse enrojecimiento o dolor en el lugar de la inyección, dolor de cabeza o cansancio leve.

Otras medidas de protección contra la hepatitis B

Dado que la hepatitis B es muy contagiosa y basta con cantidades mínimas de fluidos corporales infectados para provocar una infección, es especialmente importante tomar medidas de protección específicas. Estos son los métodos más eficaces para minimizar el riesgo de contagio:

  • Usar preservativos correctamente – especialmente importante en el sexo vaginal, anal y oral para evitar el contacto con fluidos corporales infecciosos.
  • Evitar el contacto con la sangre – no compartir cepillos de dientes, maquinillas de afeitar o jeringuillas.
  • Tatuajes y piercings higiénicos – elegir solo agujas estériles y estudios higiénicos.
  • Hacerse pruebas periódicas – especialmente si ha habido riesgo de infección o si aparecen síntomas.

¿Qué medidas de higiene son necesarias en caso de hepatitis B?

Para las personas infectadas y su entorno, es importante tomar medidas de higiene sencillas para evitar el contagio:

  • No compartir objetos que entren en contacto con la sangre (por ejemplo, maquinillas de afeitar o tijeras de uñas).
  • Cuide las heridas inmediatamente y cúbralas con tiritas.
  • Lávese bien las manos si han entrado en contacto con sangre o fluidos corporales.
  • No mantener relaciones sexuales sin protección hasta que se haya realizado un examen médico.

Prueba y tratamiento de la hepatitis B: ¿qué hacer si se sospecha que se padece?

Dado que la hepatitis B suele pasar desapercibida durante mucho tiempo, la prueba es la única forma de detectar con certeza una infección. Especialmente aquellas personas que hayan tenido relaciones sexuales sin protección, hayan estado en contacto con sangre infectada o noten síntomas como cansancio o ictericia deben hacerse la prueba.

¿Cómo se detecta la hepatitis B?

Una simple prueba de sangre es suficiente para detectar una infección por hepatitis B. Existen diferentes métodos de prueba:

  • Análisis de sangre – busca anticuerpos y componentes del virus en la sangre.
  • Control de los valores hepáticos – para detectar un posible daño en el hígado.
  • Prueba PCR – determina la carga viral en la sangre y muestra si existe una infección crónica.

Tratamiento de la hepatitis B: ¿se puede curar la hepatitis B?

La curabilidad de la hepatitis B depende de si se trata de una infección aguda o crónica. El diagnóstico precoz y la atención médica son fundamentales para minimizar el riesgo de secuelas tardías, como cirrosis hepática o cáncer de hígado.

  • Hepatitis B aguda – en la mayoría de los casos se cura por sí sola. Las medidas de apoyo, como el reposo, una alimentación saludable y una ingesta abundante de líquidos, ayudan a aliviar el hígado.
  • Hepatitis B crónica – no se puede curar, pero con medicamentos (por ejemplo, antivirales) se puede controlar el virus y prevenir el daño hepático.
  • Control médico regular – especialmente importante en caso de infección crónica para detectar complicaciones de forma precoz.

Protéjase de la hepatitis B

La hepatitis B es una infección viral muy contagiosa que a menudo pasa desapercibida. Dado que el virus se transmite a través de los fluidos corporales y la sangre, la prevención y las pruebas periódicas son la mejor forma de protegerse.


  • Vacúnate – la vacuna contra la hepatitis B es la protección más segura contra la infección.
  • Utiliza preservativos, como preservativos Wingman – reducen el riesgo de transmisión durante el sexo vaginal, anal y oral.
  • Evita el contacto con sangre o fluidos corporales infectados – especialmente durante intervenciones médicas, tatuajes o el uso compartido de artículos de higiene.
  • Las pruebas periódicas ofrecen seguridad – especialmente si has estado expuesto al riesgo de infección o notas síntomas.

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